La cultura del agua y el bienestar en Al-Ándalus: historia del hammam andalusí
El agua como eje de la civilización andalusí
No hay civilización sin agua: el agua ha sido un eje fundamental para las grandes culturas de la humanidad. Aunque hoy abrir el grifo sea solo un gesto banal, para las generaciones que nos han precedido, el agua ha sido un recurso valioso, en ocasiones escaso y difícil de obtener. Mucho antes de nuestra sociedad tecnológica, el agua fue objeto de veneración y el baño un lujo impensable.
No era así para los primeros árabes que llegaron a Al-Ándalus desde el Califato de Damasco. Acostumbrados a valorar cada gota de agua como si fuera un tesoro, los andalusíes supieron que el agua que corría abundante por manantiales y ríos iba a ser su principal aliada en el proyecto de transformar buena parte de la Península Ibérica en un vergel. Si los romanos fueron los ingenieros del agua, los andalusíes fueron los agrónomos y jardineros que pusieron en marcha una auténtica “revolución verde”.
En Al-Ándalus se anticipó la ecología tal como la entendemos hoy, creando jardines botánicos como La Huerta del Rey de Toledo o los primeros Cármenes. La extensa red de acequias, aljibes, pozos y fuentes contribuyeron al desarrollo de alquerías, huertos y jardines por todo Al-Ándalus.
El hammam en Al-Ándalus: arquitectura y significado
Los baños de Al-Ándalus como herencia grecorromana y oriental
Al-Ándalus fue una sociedad de mestizaje y fusión cultural: los árabes procedentes de Siria se mezclaron con el resto de poblaciones asentadas al sur de la península, como los bereberes, los hispanorromanos, los visigodos…
Si algo caracterizó a los andalusíes fue su capacidad para integrar la cultura grecorromana y la herencia de oriente medio. Uno de los ejemplos más sobresalientes de esa integración fue el hammam, literalmente “baño de agua caliente”.
En el hammam “el camino del agua” está claramente inspirado en las termas romanas: es un recorrido terapéutico basado en el beneficio de los cambios de temperatura, de más templado a más caliente. El fuego que alimenta el sistema de calefacción bajo el suelo (hipocausto) también es muy similar al de las termas grecorromanas.
Se introduce el baño de vapor: una alternativa a la inmersión en agua caliente y un ritual terapéutico que los médicos andalusíes, como Averroes o Ibn Al-Zahrawi, recomendaban como práctica de higiene y bienestar.
La arquitectura del hammam andalusí está vinculada a una visión del mundo material y espiritual, el cuerpo y el alma. Anexo a las mezquitas y a los palacios o formando parte de los núcleos urbanos, el hammam es a la vez un espacio de bienestar para el cuerpo y un lugar de socialización, siguiendo la tradición de los baños romanos. La novedad del hammam es su dimensión espiritual vinculada al concepto de purificación antes de la oración, de meditación y de recogimiento para calmar el espíritu.
La otra novedad del hammam con respecto a las termas romanas es su carácter más íntimo, más propicio a la calma y la introspección, también al cuidado más atento y reposado.
El hammam, como ritual, reposa en los tres pilares: el cuerpo, la mente y el espíritu.
Distribución de las salas y su función simbólica (fría, templada, caliente)
Esta triple dimensión del hammam es la que se representa en su arquitectura, concebida como un recorrido que lleva de lo terrenal a lo divino.
En el vestíbulo o sala de reposo (bayt al-maslaj) nos despojamos de todo lo material, de todo lo social, al desvestirnos. Tras la sala fría (bayt al-barid), en la sala templada (bayt al-wastani) el cuerpo y la mente se preparan para entrar en el corazón del hammam, la sala caliente (bayt al-sajun), en la que culmina el proceso de purificación, de eliminación de impurezas a través del vapor, el jabón, el masaje.
Las cúpulas, como bóvedas celestes, llaman a la conexión con la perfección divina. Los lucernarios en forma de estrella crean el efecto místico que inspira y eleva. Así, todo el hammam es un símbolo de unión entre lo terrenal y lo celestial.
Vestigios y hammams históricos conservados en España
A partir de la toma de Granada por los ejércitos cristianos en 1492 todo el entramado sociocultural andalusí entró en una fase de cancelación. A la transformación de las mezquitas en iglesias siguió inmediatamente el cierre progresivo y el abandono de los hammams. Nada más lejos de la estricta moral cristiana de la época que el baño comunal y el cuidado del cuerpo, asociados al pecado.
En el siglo XVI, tras su prohibición en época de Felipe II, los baños árabes eran ya vestigios del pasado. Sólo quedan unas pocas de estas joyas arquitectónicas como los baños del Palacio de Villardompardo en Jaén, el Bañuelo en Granada, ejemplo de un hammam típico de barrio.
Algunos de estos hammams históricos han conservado su estructura íntegra como los baños de Ronda, otros, como los baños de Santa María al lado de la Mezquita de Córdoba, han perdido parte de sus salas. Incluso en la frontera más al norte de Al-Ándalus, en Toledo, se conservan los restos de los baños del Cenizal y de Tenerías.
El ritual colectivo: el hammam como espacio social
El estudio de estos restos de lo que fue una parte esencial de la cultura andalusí, el cuidado del cuerpo y la mente, fue la inspiración que dio lugar al primer centro de Hammam Al Ándalus, abierto en Granada en 1998, más de cuatro siglos después de que los baños árabes desaparecieran en la Península Ibérica. No sólo se trataba de la recreación arquitectónica, sino sobre todo de recuperar su auténtica esencia de cuidado y bienestar, de intimidad y de conexión con uno mismo, una misma, y con los demás.
Respetando sus proporciones, sus detalles y su ceremonial, Hammam Al Ándalus recrea toda una filosofía de vida que llevaba siglos dormida y que hoy es tan relevante como lo fue en su tiempo. El hammam sigue siendo ese lugar al que una persona puede llegar sola, pero en el que nunca se va a sentir sola, porque su esencia es la intimidad que se puede compartir con total naturalidad, de manera sosegada. Una forma de entender el espacio colectivo como lugar de reconocimiento y respeto, una herencia de valor incalculable que hemos recibido de una civilización esplendorosa.
De la tradición andalusí a tu propio ritual en casa
El ritual de cuidado y bienestar del hammam es una experiencia de gran intensidad que se vive íntegramente en el propio hammam. Pero también es posible llevar una parte de ese ritual a casa, y no es solo cuestión de usar los mismos productos cosméticos, sino también de preparar el cuerpo y la mente para que los beneficios sean significativos.
- Prepara el cuarto de baño calentándolo hasta una temperatura de unos 25 °C. La iluminación debe ser muy cálida y tenue, puedes usar bombillas de luz cálida y baja intensidad o velas sin olor. Evita cualquier forma de ambientador, incienso, etc. Pon atención en los aromas de los productos que utilices.
- Puedes elegir entre un baño caliente en bañera o una ducha caliente, utilizando en ambos casos un guante kessa y la crema de jabón negro con esencia de eucalipto para limpiar y purificar la piel además de aportar una agradable sensación de respiración despejada.
- También puedes poner en el baño un difusor de vapor de agua caliente para elevar la temperatura y la humedad del espacio.
- Después de secar la piel, aplica el aceite perfumado que elijas, según el momento y el estado de ánimo. El aroma puede ser más energizante, relajante etc. Aplica el aceite suavemente con un masaje ascendente desde los tobillos hasta la nuca, con movimientos lentos y envolventes.
- Puedes continuar el ritual con un suave masaje facial aplicando un aceite especial para el rostro.
- Para terminar, aplica una bruma perfumada tonificante por todo el cuerpo, respirando el aroma.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre el hammam andalusí y el hammam otomano?
La principal diferencia es que el hammam andalusí es más íntimo y personalizado que el hammam otomano o baño turco. Hammam Al Ándalus se inspira en la tradición nazarí, especialmente refinada. El ritual se practica con más precisión y delicadeza adaptándolo a cada persona, según su estado físico, la condición de su piel, su estado anímico etc. La arquitectura y la ambientación del hammam andalusí son también más delicadas y menos monumentales que en los baños turcos.
¿Qué aceites y esencias se usaban en el hammam andalusí?
Al-Ándalus fue una civilización de la belleza y el perfume. En los baños nazarís se vendían todo tipo de ungüentos y aceites perfumados así como aguas perfumadas e infusiones medicinales. Los aceites y aguas de rosas, de violeta o de azahar eran muy comunes no sólo por su aroma sino por sus cualidades cosméticas. Para la belleza de la piel y también para muchas dolencias se utilizaban ungüentos a base de aceite de oliva y plantas medicinales como la lavanda, la salvia, el romero.
¿Es necesario tener una sala de vapor para recrear la experiencia de hammam en casa?
No. Un cuarto de baño bien caldeado, un difusor de vapor de agua caliente, una buena ducha o una bañera permiten recrear el ritual del hammam en casa.