Cómo influyen los aromas en el cerebro: efectos del olfato en la memoria, las emociones y el bienestar
¿Cómo influyen los aromas en el cerebro?
Los aromas influyen en el cerebro a través del sistema olfativo, que conecta directamente con el sistema límbico, responsable de las emociones, la memoria y el comportamiento. Por eso, los olores pueden evocar recuerdos, modificar el estado de ánimo y afectar a procesos cognitivos.
Para las personas los olores tienen la capacidad de evocar recuerdos. El olfato activa las zonas del cerebro relacionadas con la emoción, la memoria y el aprendizaje. Hoy la neurociencia estudia la posibilidad de usar la información que aportan los olores para mejorar la neuroplasticidad.
¿Cómo actúan los aromas en el cerebro?
Cada día existen más evidencias de que los estímulos sensoriales mejoran las capacidades cognitivas, tales como el lenguaje, la atención, la memoria, la orientación o la motivación. Una investigación de la Universidad de California descubrió que algunos olores pueden incrementar sensiblemente dichas capacidades.
Esto ocurre porque las células receptoras del olfato envían su información, a través del nervio olfatorio, directamente al cerebro, principalmente a la zona de la amígdala, el hipocampo y el hipotálamo.
Estas son las zonas, también denominadas sistema límbico, son las responsables directas de las emociones, los recuerdos o la toma de decisiones. Los estudios demuestran que la estimulación olfativa puede contribuir a potenciar la neuroplasticidad, es decir, la capacidad que tiene el cerebro para recomponerse, recuperarse y adaptarse a nuevas situaciones.
Podemos decir que a través de los olores es posible influir en los estados emocionales, favorecer la concentración o incluso mejorar la memoria. La neurociencia del olfato abre así nuevas puertas al estudio de terapias complementarias para enfermedades neurodegenerativas.
Los olores y el bienestar emocional
Hay olores que tienen un impacto positivo en las emociones. Gracias a la conexión directa que existe entre el sistema olfativo y el sistema límbico del cerebro, donde se fijan los recuerdos, un determinado olor puede desencadenar un auténtico arcoíris emocional. Un aroma determinado, que conecte con un recuerdo agradable, es capaz de reducir el estrés, la ansiedad y mejorar el estado de ánimo. ¿Te has preguntado alguna vez porqué el aroma a pan recién horneado nos llena de nostalgia?
Los aromas tejen un auténtico tapiz emocional que podemos crear a medida para reforzar vínculos con emociones positivas, reavivar recuerdos agradables o evocar sensaciones como el amor, la alegría o la calma. Hay olores que influyen en el comportamiento, incluso afectan a las decisiones que tomamos en función de las emociones, los recuerdos o las sensaciones que provoquen. Un olor que nos recuerde a una persona querida nos predispone a aceptar una propuesta, mientras que un olor que asociemos a una situación desagradable nos empuja al rechazo.
La reacción emocional a un olor no depende tanto del tipo de aroma como de la información que nuestro cerebro haya conservado y de las emociones y recuerdos que se hayan quedado registradas.
Aromaterapia: aromas naturales para el bienestar
Nuestra memoria olfativa varía mucho según cada persona, un profesional de la perfumería, o “nariz”, puede llegar a tener más de 3.000 aromas registrados en su cabeza. Lo normal es que tengamos unos cientos… lo cual no es poco.
Muchos de esos aromas fijados en la memoria están vinculados con la naturaleza, por eso el cerebro reacciona de manera positiva a la mayoría de los aromas que se relacionan con el mundo vegetal: flores, frutas, maderas. También los aromas acuáticos como el agua de mar o el olor de la lluvia sobre la tierra se vinculan normalmente con emociones y sensaciones positivas.
Lo que ocurre es que al percibir determinados aromas que el cerebro identifica como agradables y positivos, se liberan neurotransmisores como la dopamina, la serotonina o las endorfinas, que favorecen la sensación de bienestar, relajación, energía, etc.
La neurociencia del olfato avanza con rapidez a medida que conocemos mejor el funcionamiento del cerebro humano, algo tan etéreo e invisible como un olor puede ser también una terapia cuyos beneficios van más allá del puro placer.