COSMÉTICA NATURAL
Lejos de las ideas preconcebidas que identifican la cosmética natural con elaboraciones caseras o poco avanzadas, la cosmética natural de hoy combina lo mejor de la naturaleza y los avances de la biotecnología. Te explicamos cómo:
La cosmética natural es mucho más que una tendencia: es una forma de entender el cuidado de la piel desde el respeto, la coherencia y la conexión con los ritmos naturales del cuerpo.
En un momento en el que buscamos fórmulas más honestas, sostenibles y compatibles con nuestra piel y con el entorno, los ingredientes de origen natural recuperan su lugar como aliados esenciales del bienestar.
Conocer qué hay detrás de un producto, cómo actúa sobre la piel y qué lo diferencia de otras propuestas cosméticas es el primer paso para elegir con criterio y convertir la rutina diaria en un auténtico ritual de cuidado.
¿Qué se considera cosmética natural?
Antes de nada, es importante conocer la diferencia entre cosmética natural, vegana y orgánica, todas ellas se formulan principalmente con ingredientes de origen natural y contienen un porcentaje menor de ingredientes químicos, lo que contribuye a que sean especialmente indicadas para pieles sensibles o reactivas.
En la cosmética natural la mayor parte de los ingredientes proceden de plantas, minerales o animales sin exposición a procesos sintéticos y excluyendo de sus fórmulas substancias químicas como sulfatos, siliconas, parabenos, a partir de 90% de ingredientes naturales podemos hablar ya de cosmética natural. ¿Qué pasa con el 10% restante? Pueden ser ingredientes biotecnológicos que contribuyan a la eficacia y la conservación del producto y que sean seguros para la piel, por eso conviene consultar la lista de ingredientes.
La cosmética vegana excluye cualquier ingrediente de origen animal como miel, lácteos, ceras y otros componentes como algunos tipos de colágeno. Hay que tener en cuenta que la normativa europea para cualquier producto cosmético, vegano o no, prohíbe cualquier test en animales, es decir, toda la cosmética en Europa es Cruelty free por ley.
Los cosméticos orgánicos, que deben estar debidamente certificados, deben contener ingredientes que procedan de cultivos orgánicos libres de pesticidas, fertilizantes y de cualquier organismo genéticamente modificado, según una lista de regulaciones que se aplican para obtener el certificado correspondiente.
¿Cómo actúan los ingredientes naturales?
Aceites esenciales, extractos botánicos, aceites y mantecas de vegetales o activos biotecnológicos de origen natural son la espina dorsal de la cosmética natural.
1) En general, son activos menos agresivos y más respetuosos tanto para la piel como para el cabello. Al ser más compatibles con la piel y sus procesos naturales, estos activos se absorben según las necesidades de cada tipo de piel, se puede decir que los ingredientes naturales colaboran con los procesos naturales de la piel en lugar de suplantarlos. Esto ocurre no sólo con componentes 100% naturales como el AOVE o cualquier extracto botánico, también ingredientes biotecnológicos como el ácido hialurónico, naturalmente presente en la piel, actúan de manera progresiva sin perjudicar la microbiota de la epidermis.
2) Los ingredientes naturales son complejos de alto contenido en vitaminas, minerales y antioxidantes por lo que aportan mayor nutrición e hidratación a la piel, contribuyendo a proteger la piel frente a la oxidación y otros procesos inflamatorios. Es el caso de ingredientes naturales de amplio espectro como el ácido maslínico procedente de la piel de la aceituna o el extracto de centella asiática, ambos ingredientes actúan en múltiples direcciones: anti-oxidantes, anti-inflamatorios, nutritivos etcétera.
Diferencias con la cosmética convencional
No es una cuestión de eficacia o de seguridad sino de principios, por lo que es posible encontrar buenos productos en cualquiera de las categorías de cosmética, sin embargo, hay diferencias a tener en cuenta a la hora de elegir:
La cosmética natural de alto perfil técnico y ético es más sostenible porque exige un mayor control sobre la selección y la trazabilidad de los ingredientes, y porque exige que sus procesos de fabricación respondan también a criterios de mayor sostenibilidad y menor impacto en el medio ambiente como el consumo de agua, la huella de carbono, los envases y embalajes etcétera.
Una de las principales diferencias de la cosmética natural es su modelo cosmetológico, enfocado sobre todo a la salud y la longevidad natural de la piel, más que a conseguir resultados “milagrosos” poniendo en riesgo el equilibrio del microbioma o de la renovación celular. La piel necesita entre 28 y 40 días para completar un ciclo de renovación de sus células, y la cosmética natural siempre busca resultados a medio y largo plazo, frente a una cosmética más agresiva que promete resultados radicales como efecto lifting inmediato, despigmentación acelerada, peeling químico instantáneo y un largo etcétera. La cosmética natural bien formulada, bajo control dermatológico y debidamente testada, es una alternativa de cuidado que privilegia la salud, el bienestar y la belleza natural de la piel, algo que se siente desde dentro y se nota por fuera.
No menos importante es la sensorialidad, la cosmética natural es altamente sensorial por sus texturas, debido al uso de aceites vegetales y mantecas, como el aceite de avellana o la manteca de karité. Del mismo modo, el uso de aceites esenciales o extractos de plantas como la rosa, naturalmente fragante, contribuye a que la sensación olfativa también se eleve.
La piel sana tiene distintas tipologías: piel normal, piel seca, piel grasa, piel mixta y piel sensible, existen cosméticos adaptados a uno o varios tipos de piel y es aconsejable verificar para qué tipos de piel es cada producto y comprobar su lista de ingredientes. Las pieles que presentan condiciones especiales como atopía, acné severo, rosácea, psoriasis etcétera, necesitan cosméticos o productos médicos especiales prescritos por dermatólogos o farmacéuticos.